imagen de darwin, la evolución y la magia de existir

La suerte de vivir ¿azar y/o evolución?

Lo que la evolución puede enseñarnos sobre la magia de la vida

No solemos parar a pensar en la suerte de vivir. No como algo metafórico, romántico o poético, sino en el mas sentido literal. Realmente, no nos damos cuenta de la suerte que tiene el ser humano de existir.

Las brujas verdes, los antiguos druidas, las wiccanas y muchas otras tradiciones paganas comparten una misma intuición: formamos parte de algo inmensamente mayor que nosotros mismos.

Nuestros antepasados observaban el movimiento de la Luna, el regreso de las estaciones, el crecimiento de los bosques o el vuelo de las aves. Quizá no conocían los mecanismos que había detrás de aquellos fenómenos, pero comprendían algo esencial: todo estaba conectado.

Dolmen celta, wiccana, paganismo, la suerte de existir del ser humano

Hoy conocemos mejor la historia del universo. Sabemos que la materia está formada por átomos que nacieron en estrellas que murieron mucho. Sabemos que la vida evolucionó durante miles de millones de años antes de que apareciera nuestra especie. Sin embargo, lejos de restar belleza al mundo, ese conocimiento parece multiplicarla.

Porque comprender cómo ocurre algo no elimina el misterio. A veces lo hace todavía más profundo.


El diálogo eterno entre el cosmos y la vida

La historia de nuestro planeta parece construirse a través de una conversación constante entre dos fuerzas complementarias.

Por un lado encontramos el universo físico: estrellas, planetas, volcanes, océanos, impactos de meteoritos, glaciaciones y cambios climáticos. Fuerzas capaces de transformar el mundo a escalas difíciles de imaginar.

Por otro lado encontramos la vida. Una fuerza aparentemente frágil, pero extraordinariamente persistente. Capaz de adaptarse, evolucionar y encontrar nuevas oportunidades incluso después de las mayores catástrofes.

Cuando los océanos se estabilizaron, apareció la vida.

Cuando la atmósfera cambió radicalmente, la vida encontró nuevas formas de existir.

Cuando los volcanes remodelaron continentes enteros, la vida volvió a expandirse.

Cuando un asteroide puso fin al reinado de los dinosaurios, la vida abrió caminos completamente nuevos.

Una y otra vez observamos el mismo patrón: el entorno cambia y la vida responde.

No parece una batalla; parece una conversación que lleva miles de millones de años desarrollándose.


Los humanos dominan la Tierra… o eso nos gusta creer

Quizá una de las lecciones más humildes que nos ofrece la evolución sea comprender lo reciente que es nuestra presencia en el planeta.

Nos comportamos como si la Tierra hubiera sido creada para nosotros, pero la realidad es bastante distinta.

Durante casi tres mil millones de años no existieron árboles, mamíferos, aves ni dinosaurios. El planeta estuvo habitado únicamente por organismos microscópicos.

Voy a repetirlo: 3.000 millones de años, 3.000.000. 000 años sin vida compleja. Si condensáramos toda la historia de la Tierra en un único año:

  • Las primeras bacterias aparecerían en marzo.
  • Los animales surgirían en noviembre.
  • Los dinosaurios llegarían a mediados de diciembre.
  • Los seres humanos modernos apareceríamos durante los últimos treinta minutos del 31 de diciembre.
  • Toda la historia escrita ocuparía apenas los últimos segundos antes de la medianoche.

Desde esta perspectiva, resulta difícil seguir considerándonos el centro de la creación.

Somos una especie extraordinaria, sin duda. Pero también somos una recién llegada.


La vida no avanza en línea recta

Existe una tendencia natural a imaginar la evolución como una escalera ascendente que conduce inevitablemente hasta nosotros.

Sin embargo, la realidad parece mucho más interesante.

La evolución se parece más a una red de caminos posibles que a una línea recta.

¿Qué habría ocurrido si las primeras bacterias nunca hubieran aprendido a utilizar oxígeno?

¿Qué formas de vida habrían dominado la Tierra si no hubieran existido las grandes glaciaciones?

¿Qué especies ocuparían hoy el planeta si el asteroide que acabó con los dinosaurios hubiera pasado de largo?

La historia de la vida está llena de bifurcaciones, casualidades y oportunidades inesperadas.

Nada garantizaba que estuviéramos aquí y precisamente por eso resulta tan fascinante que lo estemos.

Y nada garantizará que continuemos. ¿De verdad queremos arriesgarnos a la auto-extinción?


Continuará….

Anna, directora de Wiccana

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